Sentada en un sillón con vista a amplias áreas verdes iluminadas con discretas lámparas, la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Yasmín Esquivel, fue captada mientras esperaba su turno en una de las mesas de El Madrigal, un lujoso restaurante ubicado en una exclusiva zona de Cuernavaca, Morelos.

Testigos del lugar identificaron a la ministra Esquivel, señalada de plagiar su tesis de licenciatura, entre los comensales que se encontraban en la concurrida lista de espera del establecimiento.

En la imagen exclusiva compartida a El Financiero se observa a la jueza “de lo más relajada, revisando su celular”, comiendo una botana que el restaurante ofrece a los clientes, y bebiendo una Coca Cola sin azúcar.

Dicha escena resulta polémica tras la reciente investigación publicada en El País, cuyo reportaje exhibe un supuesto plagio en la tesis doctoral de la ministra. De acuerdo con los reporteros Zedryk Raziel y Beatriz Guillén, 209 de las 456 páginas del texto son exactamente iguales a trabajos publicados por otros 12 autores.

Al respecto la Universidad Anáhuac, institución que otorgó el grado de doctora a Yasmín Esquivel, se pronunció tras la publicación de El País y señaló que los sinodales y el revisor de la tesis de la ahora jueza habían considerado en su momento que el trabajo académico era satisfactorio.

No obstante, también aceptó que en el periodo en el que Esquivel presentó la tesis (en 2009), la Universidad y el cuerpo académico no contaban con las herramientas tecnológicas para detectar posibles situaciones de plagio.

¿Cómo es el lujoso restaurante donde cenó Yasmín Esquivel?

Con espacios casi bucólicos llenos de coloridos framboyanes, palmeras y frondosos arbustos, el restaurante El Madrigal despliega sus mesas y zonas para brindar.

Este establecimiento si bien se destaca por su variedad de especialidades que incluyen comida mexicana, española y mediterránea, también llama la atención por el desfile de personalidades de la política mexicana que suelen congregarse durante el fin de semana, como es el caso de la ministra Yasmín Esquivel.

Con un concepto que recuerda a las clásicas haciendas mexicanas, los amplios salones se iluminan en las mañanas con la luz natural, que acompaña en los desayunos o brunch.

Sin embargo, conforme avanza el ocaso, los pequeños quinqués, en cuyo interior se coloca una vela, proporcionan una discreta luz que ameniza la cena.

El Madrigal cuenta con dos cartas: desayunos y comidas, este último se extiende para los comensales que lleguen hacia la tarde-noche.

Para los madrugadores la carta abre con su famosa fritata italiana (180 pesos), aunque para el antojo de un platillo más mexicano también se puede ordenar los huevos servidos en caldo de frijol (180 pesos).

Si bien hay opciones internacionales como la chapata de salmón ahumado (350 pesos) o el quiché de mezcla de quesos y jitomate deshidratado (195 pesos), la mayor parte del menú matutino ofrece los clásicos platillos nacionales: chilaquiles (160 pesos), cecina (280 pesos), enfrijoladas (18 pesos) y huevos al gusto (150 pesos).

Hacia la comida las posibilidades se expanden a la diversidad culinaria de las cocinas italiana, española y hasta hindú; no obstante, la gastronomía mexicana mantiene la esencia en gran parte de las opciones.

Por ejemplo, en las entraditas destacan las quesadillas de champiñón, huitlacoche y queso manchego (95 pesos), o las manitas de cerdo en vinagreta (235 pesos).

Los platillos vegetarianos también están presentes en el amplio menú del restaurante y cada opción lleva un toque especial.

Para refrescar una calurosa tarde en la tierra de la ‘eterna primavera’, un ceviche de mango (195 pesos) puede ser una buena opción para compartir.

Pero para aquellos que buscan frutos del mar, el carpaccio de atún (215 pesos), el de filete (270 pesos) o el aguacate con camarón (310 pesos) resultan muy atractivos.

En cuestión de aves y carnes rojas hay de dónde elegir. Pese a la aversión de algunos, el hígado encebollado de ternera acompañado de puré de papa (310 pesos) se coloca como una de las primeras opciones de esta sección.

El lechón (690 pesos), cuya carne se caracteriza por su suave textura, promete toda una experiencia con su guarnición de papitas cambray a las finas hierbas.

Y para las niñas y niños también hay un apartado especial en el que se puede elegir caldo de pollo (80 peoss), capellini boloñesa (175 pesos), dedos de pescado o pollo (205 pesos y hamburguesa de filete o arrachera acompañada de papas a la francesa (310 pesos).

En su cuenta de Instagram El Madrigal asegura que es uno de los 100 lugares imperdibles de México para comer.