Este semestre, en el Tec de Monterrey tuvimos una materia que aborda la ciencia de datos, las ciencias de la complejidad y las políticas públicas. Tuve el honor de dirigir el trabajo de dos equipos de mis jóvenes colegas en el campus Ciudad de México de la institución. Uno de ellos trabajó en temas de distribución farmacéutica. En específico, en los medicamentos para el control de la diabetes: la metformina y la insulina. Es difícil hacer justicia al trabajo de mis alumnos en una columna de 4 mil 500 caracteres, pero lo intentaré.
Mis jóvenes colegas trabajaron en entender los datos de precios de adquisición del sector público, mismos que se hacen públicos a través de la base de datos del PAASOP. El burocrañol tiene sus recovecos. El PAAAS es el programa de adquisiciones, arrendamientos y servicios. PAASOP incluye, además, los datos de la obra pública (PAOP), y PAASOP es el módulo de captura que permite a las instituciones públicas mantener al día todo ello. PAASOP es parte de Compranet, que era el sistema que tenía la SFP para la procura pública, y que hoy está en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
La hipótesis de los jóvenes economistas, a la cual espero hacer justicia, es que hay problemas de competencia en el mercado de distribución farmacéutica, y que es posible que esos problemas se hayan agravado con la decisión de la administración actual de centralizar aún más las compras de medicamentos e involucrar a la ONU a través de UNOPS (Oficina de Servicios para Proyectos de las Naciones Unidas). Al final, uno de los resultados concluyentes es que en estados relativamente pobres, con alta prevalencia de diabetes y que son relativamente pobres, los precios de los medicamentos, tanto en el sector público como en el sector privado, son mayores que el promedio nacional. Esto ocurría desde antes de 2019, pero en 2019 la información al respecto era más transparente. Después, hay menos información para muchos estados de la República.
Brincando un montón de análisis, modelos, econometría y técnicas estadísticas, hay dos problemas muy relevantes. La primera es que es muy difícil en la base de datos de PAASOP identificar los precios unitarios por mililitro o miligramo de la insulina y la metformina. Esto es un problema relativamente simple. El segundo es más grave: la política pública destruyó las incipientes redes de distribución de medicamentos. La competencia en precios se construye con un mayor número de competidores. La política pública hizo lo contrario: debilitó la competencia entre los fabricantes de estos dos medicamentos esenciales. Los precios (públicos y privados) parecen haber subido después de la intervención para ambos medicamentos.
Cuando Mao Tse-Tung lanzó su “gran salto hacia adelante”, mediante el cual buscaba aumentar dramáticamente la producción de alimentos en el quinquenio 1958-63, el efecto fue el contrario al deseado. Hubo hambrunas y quizá murieron millones de personas. Una de las políticas de Mao fue la de matar a los pájaros para que no se comieran el grano. No había nadie alrededor que pudiera explicarle al gran líder que las aves no solamente se comían el grano, también se comían a las plagas de insectos.
Las políticas públicas tienen errores de diseño porque los burócratas no pueden imaginarse todas las consecuencias de segundo y tercer orden que tienen sus acciones, reglas y diseños de intervención.
Hugo López-Gatell, durante la epidemia de COVID, nos dijo que los mexicanos estábamos obesos y que además sufríamos hipertensión y diabetes, lo cual complicaba nuestros cuadros clínicos en la enfermedad. La realidad es que no había suficientes vacunas para todos. Hoy, tenemos un caso parecido con la influenza. El subsecretario nos dice que los jóvenes sanos no deben (¿debemos? ¿soy joven?) vacunarse porque le estamos quitando las vacunas a alguien más.
Los ensayos protosocialistas de Gatell lo llevaron a racionar medicamentos de todo tipo. Es posible que hayan encarecido los medicamentos para la diabetes. Ahora los llevan al racionamiento, como en tiempos de guerra, de las vacunas para la influenza. Doctor: la ciencia económica puede ayudarle a construir mercados, no a destruirlos.
Los mexicanos necesitamos invertir más en nuestra salud. El cuasi monopolio del sector público en la salud no ayuda nada para ese fin. En lugar de excusas de un burócrata erudito, necesitamos reformas a fondo del sector salud que privilegien la competencia. Eso no pasará de aquí a 2024, pero ojalá después sí. Ojalá no maten al mensajero que les de este mensaje, al distribuidor de medicamentos o a quien parezca un opositor, solamente por criticarlos.
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