China enfrenta una tarea abrumadora luego de renunciar abruptamente a la política de COVID Cero. Se prevé un aumento de casos positivos de COVID-19 y que las muertes provocadas por la enfermedad superen los dos millones de personas.
La nación más poblada del mundo está abandonando rápidamente las pruebas masivas, los cierres y la cuarentena centralizada que definieron la estricta política de tres años. Sin embargo, ha dedicado poco tiempo a implementar las medidas de mitigación necesarias para hacer frente al incremento de casos positivos de COVID-19 resultante, que podría alcanzar un pico máximo de 5.6 millones de casos por día, según algunas estimaciones.
A diferencia del patrón de brotes que se produjeron en Estados Unidos y Europa durante meses y años anteriores, es probable que China vea una ola de infecciones.
De acuerdo con las estimaciones, el fin de la política de COVID Cero por parte de China no se parecerá a nada que el mundo haya visto en la pandemia.
Los expertos en ciencia y economía pintan una imagen de caos inminente, con el ausentismo paralizando fábricas, enfermedades graves abrumando los hospitales y brotes que obligan a los residentes a refugiarse en sus hogares.
Tomando como base la experiencia anterior de Hong Kong con la variante ómicron, podrían morir entre 1.3 millones y 2.1 millones de personas en China, según una estimación de la firma de investigación con sede en Londres Airfinity.
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