A casi cuatro años de gobierno de la actual administración en México, resulta preocupante la forma en que se han normalizado una serie de prácticas como forma de gobierno. Los principios de veracidad, honestidad, transparencia, rendición de cuentas, y apego a derecho parecen haber desaparecido del ejercicio político de la llamada cuarta transformación (4T) y en su lugar el engaño, la tergiversación de la información, la manipulación y la continua descalificación a cualquier tipo de crítica u oposición son recursos cotidianos en las más altas esferas de la toma de decisiones en el país.
A broma se ha tomado la afirmación: “yo tengo otros datos”, haciendo referencia a la reiterada posición del ejecutivo mexicano en muchas de sus mañaneras… broma que debiera preocuparnos a todos. Mientras las cifras de homicidios van al alza, tal y como lo muestran los registros de distintas fuentes que ubican al sexenio de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) como el más violento de los últimos 30 años y eso cuando aún faltan más de dos años para que, oficialmente termine su gestión. Cuántos muertos más habrán de sumarse a los datos actuales que ya cuentan más de ciento treinta mil. No obstante el ejecutivo niega estas cifras diciendo que la estrategia de seguridad de su sexenio ha dado resultados positivos disminuyéndose los homicidios… Ciertamente el Presidente tiene otros datos que distan de la realidad, peor aún, se niega a reconocer que de los 10 estados más violentos en el país 7 son gobernados por Morena.
Andrés Manuel López miente sistemáticamente cuando afirma que el sistema de salud ha mejorado y que avanzamos hacia un modelo como el de Dinamarca. Años luz estamos de un modelo de salud ya no digamos europeo sino mínimamente funcional. La desaparición del Seguro Popular ha dejado a millones de mexicanos fuera de los servicios básicos de atención médica y en su lugar, el Insabi, no ha logrado siquiera contar con el cuadro de medicamentos básicos. Mucho se ha escrito de la falta de medicamentos en todas las entidades de la República, la falta de atención y tratamientos para niños con cáncer, al tiempo que estudios de alta especialidad han desaparecido en los servicios de salud pública haciendo que los mexicanos deban pagar sus propios estudios así como adquirir sus medicamentos por cuenta propia… No obstante el Presidente y su gabinete en materia de salud niegan esta realidad.
El Presidente también miente cuando se compromete con los norteamericanos para hacer de México un país verde. Recordemos la última reunión que sostuvo AMLO con John Kerry, enviado especial para el clima de Estados Unidos.
En esta reunión en Sonora, el pasado mes de octubre, el mandatario mexicano presentó una serie de proyectos con los que supuestamente se buscará reducir para el año 2024 en cerca del 98% las emisiones de gas metano que produce Pemex además se habló de hacer crecer las energías solar, geotérmica, eólica e hidráulica. La gran incógnita es, si a 4 años de gobierno no se ha hecho nada en este rubro, qué garantiza que algo se avanzará en los próximos dos cuando es sabido que el principal proyecto de infraestructura en materia energética es la refinería de Dos Bocas.
La misma tendencia de manipular datos, omitir cifras alterar información se puso en evidencia con la filtración de información derivada del Guacamaya Leaks. Se ha falseado información en temas de seguridad nacional, en asuntos económicos, de inversión, y de hasta la salud del mandatario.
Sobra decir que la manipulación de datos y estudios se ha hecho presente en la construcción del Tren Maya así como los gastos en la construcción y ahora en la operación del aeropuerto de Santa Lucia.
Los datos se manipulan en todos los órdenes, no sólo se han omitido las cifras reales de decesos por la pandemia, por la delincuencia, por la falta de medicamentos y atención en hospitales, también se miente respecto al severo rezago educativo, el desempleo, la inflación, la corrupción y la falta de oportunidades.
El engaño, la descalificación e incluso la generación de “nuevas verdades” no se limitan al ejecutivo. Día a día vemos cómo Secretarios de Estado crean “universos paralelos” en los que en el país todo marcha bien. El propio secretario de Gobernación un día dice una cosa, al siguiente la desmiente y al tercero la reformula, al igual que otros miembros del gabinete.
Lamentable situación vive nuestro país, y más lamentable que la sociedad civil permanezca callada y normalicemos esta forma de gobernar.
La autora es Doctora en Relaciones Internacionales, especialista en Asuntos Globales y Política Internacional. Profesora investigadora de la Escuela de Gobierno y Ciencias Sociales del Tecnológico de Monterrey.
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