Comisionada Presidente del INAI
Cada clic, página visitada, búsqueda realizada, compra o producto en la lista de deseos, contenido audiovisual visto o descargado en los dispositivos conectados a Internet dejan un rastro ligado a cada individuo. Esta información es valiosa para las plataformas digitales, los proveedores de servicios de Internet, las redes sociales y otros actores, pues ven en estos datos los insumos para publicidad dirigida, así como para la creación de perfiles mercadológicos basados en los intereses, hábitos e información personal.
La obtención de estos datos por el seguimiento de las acciones y el comportamiento en línea tiene procesos sofisticados que, incluso, compara intereses e información con los contactos del usuario, a fin de ofrecer productos o servicios que podrían gustarles o serles afines. Cada movimiento, en línea y fuera del mundo digital, alimenta algoritmos que suman a un perfil más preciso de consumidor potencial de ciertos servicios y productos. No es coincidencia encontrar lo que necesitamos en las historias más recientes en nuestros perfiles de redes sociales, ello es consecuencia del rastreo, vigilancia y monitoreo de los datos tras las interacciones dentro y fuera del entorno digital.
En el ámbito de lo privado, la vigilancia digital pasa desapercibida para la mayoría de las personas titulares de los datos personales. No obstante, este fenómeno se extiende cada vez más en otros ámbitos y esferas, lo cual podría impactar en la garantía de los derechos humanos, las libertades y prerrogativas de las personas.
En ese sentido, en el ámbito público, hace algunas semanas el más reciente informe de las Naciones Unidas advirtió sobre el uso de herramientas digitales para la vigilancia, elaboración de perfiles y control de las personas, lo cual indicaron, podría vulnerar la privacidad, la libertad de expresión, la participación, y otros derechos humanos. En el informe “El Derecho a la Privacidad en la Era Digital”, se alertó sobre el monitoreo, recopilación y análisis de mensajes y publicaciones de redes sociales, con el fin de obtener diversos datos personales e información útil bajo la figura de prevención de delito, identificación de posibles riesgos o evaluación de comportamientos de diversos grupos.
En esa coyuntura, considerando en primer término la garantía de los derechos humanos y la responsabilidad de las partes –los Estados y las instancias involucradas del sector privado– es prioritario deliberar sobre soluciones y medidas que deben tomarse, a fin de asegurar el cumplimiento de los principios y deberes en la protección de los datos personales y la garantía de la privacidad de todas las personas.
Los Estados y los responsables de las tecnologías deben poner al ser humano en el centro, actuar con ética, justicia, transparencia y rendir cuentas –informar, explicar, justificar, y de ser el caso, asumir la responsabilidad de sus acciones–. Sobre ello, tendremos la oportunidad de deliberar en la 44° Asamblea Global de Privacidad 2022, que se llevará a cabo del 25 al 28 de octubre en Estambul, Turquía. En esta edición, el tema central de las jornadas será: “Una cuestión de equilibrio: la privacidad en la era del rápido avance tecnológico”.
México, a través del Instituto Nacional de Transparencia, presidirá las jornadas de trabajo del foro más importante a nivel global en la materia, el cual reunirá a 140 autoridades de protección de datos personales y privacidad de más de 70 países. La coordinación de las actividades de esta edición de la Asamblea Global de la Privacidad fue realizada de manera colaborativa por la comisionada Josefina Román Vergara, y el comisionado Francisco Javier Acuña Llamas, en la Comisión de Datos Personales, así como por el comisionado Adrián Alcalá Méndez en la Comisión de Asuntos Internacionales del INAI.
Les invitamos participar en los trabajos de la GPA 2022, así como a conocer más sobre este y otros temas que serán discutidos, en: https://gpaturkiye2022.org/.
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