Laura Perea, directora general adjunta de Recursos Humanos de HSBC México y LAM

En las semanas y meses que siguieron a la aparición del Covid-19, las empresas se apresuraron a eliminar fuentes de contagio y a resguardar a sus colaboradores. También se esforzaron en cambiar sus propios paradigmas laborales, enfrentándose al nuevo mundo que el encierro nos presentó. Ahora, las ideas de bienestar y salud mental, como nunca, están más presentes que nunca en todos los que trabajamos en una institución.

Mientras que a nivel individual las personas comenzamos a valorar más la relación con nuestros núcleos familiares y sociales, la pandemia también llevó a muchas empresas a preguntarse cómo podrían haberse preparado mejor para un evento de este tipo y cómo podrían compaginar la nueva filosofía laboral con una adecuada productividad: con una “nueva productividad”, si me permiten el título.

En los pasillos de las oficinas de Recursos Humanos las palabras “estrés laboral” ya no son un estigma y tratamos de que se conviertan en bienestar como una norma. Quiero decir, si en una empresa el concepto “salud mental” no resuena, hay algo que podría mejorar. Este término es el resumen de la nueva era del trabajo que vivimos.

Establecer programas y mediciones para conocer la salud mental de los colaboradores se ha tornado sustancial ya que, a la larga, permiten reducir el gasto natural que conlleva una alta rotación de personal. Pero no es lo único; la contratación de personas para la empresa ha cambiado drásticamente también: hoy es fundamental propiciar las condiciones para que sus colaboradores encuentren en su trabajo el mejor sitio para desempeñarse.

Muchas empresas están tomando medidas para crear un espacio que promueva el bienestar, lo cual implica contar con esquemas de trabajo flexible o híbrido, licencias laborales mejoradas, información nutricional, de salud mental y bienestar físico. Más allá de los beneficios inmediatos, este espacio ayudará a los empleados a sentirse apoyados por la empresa en la que colaboran.

En HSBC hemos optado por establecer medidas para promover el bienestar mental a través de diferentes actividades y formación. Una forma de hacerlo es crear una cultura de trabajo segura e inclusiva en la que todos los colaboradores puedan ser ellos mismos y prosperar. ¿Cómo? Adoptando medidas para diversificar plantillas, abriendo oportunidades para participar en actividades fuera del trabajo, como iniciativas de voluntariado; abrir conversaciones de grupos de interés o afinidad en los que se puedan discutir diferentes temas, o promover el bienestar mental mediante atención psicológica en un espacio seguro. Otro aspecto importante es proporcionar capacitación de interés para los colaboradores, desde temas de liderazgo hasta nuevas habilidades, entre otros.

Hay mucho por hacer. Si ponemos énfasis en el bienestar de los colaboradores, mucho se gana: afinidad, compromiso, eficiencia y productividad, pero sobre todo, las personas crecen y siguen desarrollando su potencial.