Arropado por su círculo político más fiel, con la agenda completamente en blanco y colmado del altavoz de las redes sociales, Marcelo Ebrard se despidió de la cancillería de México.

Marcelo —como aseguró que le gustaría que lo conocieran de ahora en adelante— señaló que el país cuenta con prestigio y capacidad de acción propia en todos los foros internacionales.

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