En 2024 ocurrirán elecciones presidenciales en Estados Unidos y México. Las dos más recientes ocasiones en que esto ocurrió fue en el año 2000, con los triunfos de Vicente Fox y George Bush padre y luego otra vez en 2012, con las victorias de Enrique Peña Nieto y Barack Obama, quien consiguió un segundo periodo presidencial.
Pero antes de esas elecciones cruciales para ambas sociedades, este martes se llevaron a cabo las elecciones intermedias en Estados Unidos para que se constituya una nueva legislatura.
Lo primero que hay que decir es que es común que los ciudadanos estadounidenses decidan castigar al Presidente en turno dándole triunfos significativos a congresistas de la oposición. De acuerdo con el semanario The Economist, entre 1934 y 2018, el partido en el poder ha perdido aproximadamente 28 curules en la Casa de Representantes y cuatro en el Senado. Esto no siempre ha signado el destino de los derrotados. Clinton perdió 56 representantes en las elecciones intermedias y Obama 63 y, a pesar de eso, ambos pudieron reelegirse.
Así las cosas, muchos pronosticaron una victoria de varios candidatos republicanos, siendo que el presidente, Joseph Biden, pertenece al Partido Demócrata. Hasta antes de las elecciones de ayer, los demócratas sólo tenían dos congresistas más que los republicanos en la Cámara baja, estando la Cámara alta dividida por la mitad ( 50 senadores republicanos y 50 demócratas), aunque los demócratas tenían mayoría debido al voto de calidad de la vicepresidenta, Kamala Harris.
Aunque pasarán algunos días antes de que tengamos el mapa completo de la nueva estructura del Congreso estadounidense algunas cosas pueden ser dichas. Los dos triunfadores de la elección son el presidente, Joseph Biden, y el gobernador republicano de Florida, Ron DeSantis. El primero, al no haber habido la “ola roja” que se esperaba, con numerosos triunfos republicanos, conservará una importante legitimidad, aún en el caso de que los republicanos vuelvan a tener la mayoría en la Cámara de Representantes. Sin embargo, la disputa por el Senado se vuelve ahora muy importante, pues si los republicanos obtienen mayoría en ambas cámaras sí pueden dislocar la agenda demócrata y recurrir a intentos frívolos para remover a Biden. Por otro lado, DeSantis obtuvo un triunfo contundente en Florida, arrebatándole incluso distritos a los demócratas. Con ello, se convierte en un serio competidor para arrebatarle la candidatura presidencial del Partido Republicano a Donald Trump.
Quizás el mayor perdedor de la jornada del martes haya sido precisamente Trump. Algunos importantes candidatos que apoyó podrían perder y, lo que es más significativo, la “ola roja” no ocurrió, dejando a DeSantis como un serio rival.
Trump ha dicho que pronto realizará un anuncio importante, que muchos consideran será el comienzo de su campaña presidencial. Pero el futuro de Trump ya no es tan claro. La moneda está en el aire.
El autor es cofundador de Unid@s.
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