Liz Gómez, representante de Yara
Las mujeres rurales ocupan un rol predominante en la producción de alimentos, la preservación de la biodiversidad, la recuperación de prácticas agroecológicas y, por ende, en la garantía de cultivar un futuro alimentario positivo para la naturaleza. Ejemplo de ello es que conforman alrededor del 50 por ciento de la fuerza laboral formal de la producción de alimentos. Sin embargo, a pesar de tener un papel clave en este sector, su representación es muy poca o incluso nula, lo cual agrega desafíos extra para la conformación de su liderazgo y soberanía en el campo.
Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y de acuerdo con cifras de la FAO, solo un 30 por ciento de las mujeres poseen tierras agrícolas y apenas el 5.0 por ciento tiene acceso a la asistencia técnica, lo cual limita sus oportunidades a desarrollarse adecuadamente. A la par, se indica que 40 por ciento de los países del mundo tienen al menos una restricción a los derechos de las mujeres a la propiedad.(1)
Si bien, este no es el caso de México, lo que sí sucede es que, derivado de los usos y costumbres en las regiones rurales, las mujeres carecen de la posesión de tierras. Por el contrario, reciben obligaciones del ámbito familiar que las aleja o dificulta su independencia y desarrollo como profesionales del campo. Además, las jóvenes al ver este desplazamiento de sus madres y hermanas, migran a otras industrias, dejando el campo a un lado, impactando negativamente en la seguridad alimentaria mundial.
Ante este panorama, consideramos esencial que todos los miembros del sector trabajemos en conjunto para visibilizar el rol protagónico de las mujeres que reconfigure el paradigma. Al brindarles las herramientas tecnológicas necesarias, además, les permitiremos conocer más sobre el cuidado de los suelos, que también son clave para el cuidado ambiental. Un ejemplo de ello es que, al capacitar a más productores en el uso de los nutrientes adecuados para sus suelos, se obtiene una mayor producción agrícola con mejor calidad y rendimientos.
En este sentido, como parte de nuestro compromiso con el agro, brindamos capacitaciones a productores del país, a través de nuestros agrónomos especialistas distribuidos alrededor de la República, ya que consideramos que no hay mejor manera de empoderar a estos héroes y heroínas de la alimentación que, con conocimiento y capacitación sobre las herramientas tecnológicas que también les brindamos al alcance de sus manos, para transformar la agricultura y plantarse en su papel como protagonistas del agro.
PROTAGONISTAS MEXICANAS INSPIRANDO A MÁS MUJERES
Para impulsar a las mujeres es necesario que cada vez más, encuentren referentes de inspiración que les garantice que tienen un futuro rentable en este sector. Es por ello que me gustaría destacar el trabajo de mujeres caficultoras que, además de seguir contribuyendo a la producción de la segunda bebida más consumida a nivel mundial, promueven la diversidad alimentaria, ya que los árboles frutales que brindan de sombra a los cafetales cumplen una doble función: ayudan a diversificar la biodiversidad de las plantaciones y, otorgan sabores únicos a los granos seleccionados meticulosamente para la degustación de los consumidores.
La caficultora chiapaneca Elvira Trejo, quien a 1800 metros de altura a nivel del mar trabaja desde hace ocho años con el objetivo de que los consumidores puedan distinguir las notas de los granos de especialidad cosechados bajo sombra, ha sido reconocida por dos ocasiones con la taza de plata en la categoría de Lavados del Yara CHAMPION Program Coffee, el cual reconoce los atributos de su café de especialidad, pero también, las buenas prácticas con que los granos están cosechados para el cuidado ambiental.
La señora Martina Luna de la Finca Tapula, en Zongozotla, Puebla, tuvo un desafío grande al migrar del cultivo de maíz al del café, luego de que por generaciones en su familia el campo fuera destinado a este cultivo. Optar por el aromático fue una decisión contextual, ya que las condiciones climáticas no permitieron que el grano continuará creciendo. Sin embargo, gracias su nivel de resiliencia y adaptación logró que sus primeras plantaciones de estilo Marsellesa obtuvieran la taza de plata en la categoría de naturales logrando la prosperidad de su familia.
Finalmente, en Veracruz, Monika Frankerberger se posicionó como la única mujer galardonada con la taza de bronce, en la categoría de Lavados, en la sexta edición de este concurso con su Café Zen, representando a la cuarta generación de caficultores en su familia y siendo la primera en buscar contar con su marca propia.
Las mujeres se empeñan cada vez en tener un lugar en la cadena de producción de alimentos. Seguiremos contribuyendo a la visibilidad de más casos de éxito de mexicanas que se están posicionando como las protagonistas de la preservación de la Madre Tierra.
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